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Rafael Dezcallar: “El coronavirus no nos va a derrotar”

Rafael Dezcallar: “El coronavirus no nos va a derrotar”

26/05/2020


En Pekín la vida está volviendo a la normalidad. La gente ha regresado a los restaurantes y a los centros comerciales. Detrás de casa hay una calle con varias terrazas bajo los árboles que estos días están llenas de personas cenando o tomando una cerveza. El sol de primavera ayuda a recuperar el placer de vivir. 

Las primeras semanas de la epidemia fueron muy duras en China. Especialmente en Wuhan, naturalmente, cuyos once millones de habitantes fueron confinados en sus apartamentos. Pero también en Pekín, pese a que la epidemia nunca fuera aquí demasiado virulenta. China fue el primer país donde se extendió, y al principio no se conocía ni la dimensión que iba a tener ni su gravedad última. Existía una gran incertidumbre. Eran además días de invierno, fríos y grises. En algunos de ellos la contaminación fue muy elevada, con lo que parecía juntarse todo: la epidemia, el frío, la luz mortecina, el aire contaminado. Pekín nunca confinó a sus habitantes, pero casi no se veía a nadie por las calles. Excepto las tiendas de alimentación, prácticamente todos los negocios estaban cerrados. También habían cerrado muchas oficinas. 

Poco a poco la situación fue mejorando. Las medidas adoptadas por las autoridades chinas para controlar los contagios fueron muy estrictas: clausura de muchas empresas, uso obligatorio de mascarilla, control de temperaturas para entrar en cualquier edificio, prohibición de ingreso en las viviendas a quienes no tuvieran allí su residencia, interrupción de los transportes interurbanos, e imposición de cuarentenas a quienes llegaran desde otras ciudades. Cuando los contagios dentro de China fueron controlándose, el énfasis pasó a estar en evitar que se importaran casos desde el exterior. Los viajeros que llegan en los pocos vuelos que continúan operativos están sometidos a controles muy estrictos, incluida una prueba obligatoria del virus, y deben pasar catorce días de cuarentena. La cuestión sigue siendo cuándo se reanudarán los vuelos regulares a Europa, que en este momento son escasos y muy caros.

Ahora las empresas han reanudado su actividad. La economía china –que retrocedió un 6,8% en el primer trimestre- puede registrar un crecimiento al final del año del 1,2%, según el Fondo Monetario Internacional. Y las terrazas de detrás de casa se han vuelto a llenar. Hay luz al final del túnel. También en España la situación ha mejorado notablemente, como consecuencia de las medidas que se han adoptado. El coronavirus no nos va a derrotar. Nosotros le derrotaremos a él, siempre que respetemos la práctica que debemos adoptar de distanciamiento social, uso de mascarillas y responsabilidad en nuestro comportamiento personal. El año 2020 ha tenido un comienzo muy difícil, pero no es el fin de la historia. La historia continúa, y depende de nosotros orientarla en la buena dirección.

 

 

Rafael Dezcallar
Embajador de España en China

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